Es una de las ciudades de más fama internacional de Brasil. Cuenta con atracciones que son reconocidas mundialmente como el Pão de Açúcar, el Cristo Redentor, el Carnaval, las playas de Copacabana e Ipanema, el Parque Nacional de la Tijuca, entre otros atractivos de la ciudad. Hasta que se inauguró Brasilia en 1960, Río fue la sede del gobierno federal. Gracias a su clima cálido y agradable es visitado durante todo el año. Río siempre te propone lugares para conocer y actividades para realizar. Una de las más buscadas por quienes disfrutan de las emociones fuertes, es el vuelo en ala delta, con el que se recorre desde los aires y lentamente, los paisajes más reconocidos de esta hermosa ciudad.
Los dos eventos más importantes que acontecen en la ciudad son el Carnaval y el Reveillon.
El Carnaval de Río es una gran fiesta llena de colores, creatividad, baile, música, alegría. Es uno de los carnavales más famosos y visitados del mundo. Fue a finales del siglo XIX, cuando comienzan a aparecer grupos de personas, llamados cordões (antecesores de las escuelas de samba), que animaban las calles con música y baile. Las escolas do samba o blocos, están formados por personas que se disfrazan de acuerdo a un tema específico. Las escuelas trabajan durante todo el año para el desfile en el Sambódromo en la segunda semana de febrero. Algunas de ellas son: Mangueira, Beija-Flor, Portela, Império Serrano, Mocidade Independente. Es importante, para quienes quieran disfrutar de esta famosa fiesta, que reserven con mucha anticipación ya que es muy común que los hoteles suban sus precios y se ocupen todas las habitaciones.
En el Reveillon, se celebra el pasaje de año en la playa de Copacabana. Se calcula que más de millón y medio de personas, vestidas de blanco, se juntan frente al mar, para festejar la llegada del nuevo año, enmarcado en un maravilloso show de fuegos artificiales. Los festejos continúan con conciertos y fiestas durante toda la noche.
Río de Janeiro les brinda a sus visitantes cientos de atracciones para conocer distintos aspectos de la ciudad. Los dos puntos turísticos más importantes y reconocidos son el Cristo Redentor y el Pão de Açúcar, en español Pan de Azúcar.

Elegido como “La Maravilla de Río” por sus habitantes, el Cristo Redentor observa desde sus 38 metros de altura, más los 710 del Morro do Corcovado, toda la ciudad de Río. Fue inaugurado el 12 de Octubre de 1931. Se llega hasta su base a través de ascensores y escaleras mecánicas. También se puede subir en un trencito del Ferrocarril del Corcovado, inaugurado en 1884. El recorrido dura unos 20 minutos.
El Pão de Açúcar es un morro, de casi 400 metros de altura, ubicado en la boca de la Bahía de Guanabara. Se puede llegar a su cima mediante el Bondinho del Pão de Açúcar inaugurado en 1912. Fue el primer teleférico que se instaló en Brasil y el tercero en el mundo. Recorre los 1.400 metros que separa los morros de Babilonia y Urca transportando 75 pasajeros.
El Aterro do Flamengo es un parque diseñado por el paisajista Roberto Burle Marx. En sus 1.200.000 metros cuadrados, a orillas del mar, hay distintas canchas para hacer deportes, pistas de bicicleta, campo de aeromodelismo, entre otras actividades. Otro área de 3.600 metros cuadrados, que lleva su nombre, fue diseñado por este paisajista. Allí se pueden encontrar más de 3.500 especies de plantas nacionales y extranjeras, muchas de ellas están en vías de extinción, además hay una biblioteca con más de 2.500 libros, hay obras de arte, y muchas actividades culturales para adultos y niños.
La laguna Rodrigo de Freitas, es el punto de encuentro de los cariocas, ya que está ubicada entre los barrios más renombrados, como Leblon, Ipanema, Gávea, entre otros. Está unida al mar por el canal del Jardim de Alá. Allí podemos encontrar distintos espacios para hacer deportes, disfrutar de los parques, comer en los kioscos distintos tipos de comida, como japonesa y alemana. Al anochecer podemos deleitarnos con música en vivo.
A unos 20 km del centro de Río, se encuentra el Parque Nacional de la Tijuca, que a finales del siglo XIX fue arrasada para establecer plantaciones de café. Luego fue reforestada y se trajeron especies como jacarandás, ipês, jequitibás y sapucaias.
El Jardín Botánico de Río es uno de los diez más importantes del mundo. Fue definido por la UNESCO como una de las reservas de la biosfera. Además de las especies más raras de la flora brasileña y extranjera, hay orquídeas, rosedales, palmeras del 1800, un lago con vitórias-régias, un vivero de plantas insectívoras y una antigua fábrica de pólvora con excavaciones arqueológicas llamada Casa dos Pilões.
La Quinta da Boa Vista pertenece al Solar da Boa Vista, que fue la residencia real y la de los emperadores de Brasil entre 1822 y 1889. Su área comprende un territorio de 155 mil metros cuadrados, en los que, en 1869, el paisajista Auguste Glaziou diseñó los jardines. En la Quinta podemos recorrer los lagos, las grutas y la Alameda de las Sapucaias, además del Museo Nacional y el Zoológico de Río.
La Iglesia Nossa Senhora da Candelária cautiva sus visitantes debido a su imponencia. Pertenece al siglo XVIII, su diseño de planta es en cruz latina, el interior está revestido en mármol, su fachada es de piedra labrada, las puertas están trabajadas en bronce.
El Monasterio de São Bento fue declarado por la UNESCO como Monumento Mundial. Terminado de construir en 1669, posee un estilo austero, con un frontón triangular y el interior de su iglesia está revestido con una intrincada talla dorada, este contraste cautiva a los visitantes. Además los encanta con las obras de arte, el techo de la nave y los cantos gregorianos.
Para conocer un poco de la historia de Río, es interesante visitar el Fuerte de Copacabana, que fue construido en 1914, para reforzar la defensa de la Bahía de Guanabara. Allí los visitantes pueden ver armas, objetos y paineles del Museo Histórico del Ejército y enterarse de curiosidades históricas. Además hay una filial de la famosa Confitería Colombo. La original data del año 1894 y es un símbolo de las clases altas del final del siglo XIX y comienzo del siglo XX, estaba decorada con espejos de cristal belga, sillas de esterilla y ricos entalles de madera.
La Biblioteca Nacional es la mayor biblioteca de América Latina y la octava del mundo, ya que cuenta con 15 millones de publicaciones. Su edificio, de estilo neoclásico con columnas y escalinatas de mármol, fue inaugurado en 1910.
El Museo Histórico Nacional funciona desde 1922 y posee más de 275 mil piezas entre muebles, cuadros, carruajes, armas y algunas rarezas entre las que se encuentra la pluma que utilizó la Princesa Isabel para la firma de la Ley Áurea, en la que se abolió la esclavitud en Brasil.
El Museo Internacional de Arte Naïf cuenta con obras de más de 500 artistas, entre nacionales e internaciones. Se lo considera como uno de los mayores colecciones de arte naïf del mundo.
Para quienes aman el futbol, visitar el Estadio de Maracanã es fundamental. Fue construido en 1950 para ser la sede del Mundial de Futbol. Es uno de los estadios más grandes del mundo y tiene una capacidad para 114.145 personas.
Por supuesto no hay que dejar de visitar sus hermosas playas que son lo que más atrae a los turistas del mundo. Las dos principales son Ipanema y Copacabana. La primera es una de las playas más famosas de Brasil, es segura, limpia, su arena es clara y las olas son grandes. Pero también es la playa más cara. Hay espacios para hacer deportes, por ejemplo allí se realiza el Campeonato Mundial de Voley de Playa. Para quienes gustan de la natación se recomienda ser prudentes y hacerlo donde se bañen los cariocas.
Copacabana es ideal para refrescarse con una cerveza al caer la tarde en alguno de los bares de la zona. Se caracteriza por sus canchas de futbol y voley. Es una de las playas más visitadas por los turistas extranjeros, año a año llegan miles de turistas para participar del Reveillon.
Leblon es una playa tranquila, con buenos espacios para practicar deportes, tiene cerca de un kilometro y medio de extensión. La separa de Ipanema el canal Jardim de Alá.
Una de las playas preferidas por los surfistas por sus olas fuertes es la Prainha.
Arpoador es otra de las playas buscadas por los surfistas. Se la conoce por la piedra que invade el mar separando la playa de Copacaba y del Diabo, con las de playas de Ipanema y de Leblon. Desde ahí se puede apreciar una de las vistas más lindas de Río de Janeiro, con el morro Dois Irmãos al fondo.